El CALAVERNARIO de Karl Valentin es heredero de los payasos del teatro de variedades y los juegos teatrales de carnaval de la Edad Media. Estos espectáculos considerados como “arte menor” se caracterizaban por representaciones cortas al estilo del sketch sin un hilo conductor temático y con un marcado carácter circense en el cual se sucedían un gran número de actuaciones en establecimientos gastronómicos y con la intención de divertir. El lugar donde se hacían las funciones, propenso a la dispersión, estableció un código de comunicación más directa entre el actor y el público que impedía la “ilusión teatral” eliminando la cuarta pared.

Sin duda, el fracaso del lenguaje como medio de comunicación vincula la obra de Karl Valentin con el teatro del absurdo y con diversas vanguardias teatrales. De manera que Karl Valentin, como los hermanos Marx, hizo de puente entre la tradición del cabaret, la commedia dell'arte y el Teatro del absurdo. En CALAVERNARIO lo fantástico se mezcla con el absurdo. Para Karl Valentin: “lo absurdo es intrínseco a la realidad, está presente en la vida normal y aparece cuando se examina el mundo a fondo”. La transgresión de los límites de géneros entre lo culto y lo popular conviven con la intención racional de desenmascarar a la realidad predominando los trazos modernos de Karl Valentin en detrimento de los posmodernistas en torno a la identidad o a las dicotomías superficial-profundo.

En CALAVERNARIO aparece un rasgo tragicómico, pero detrás de todas las contradicciones que hacen reír, se vislumbra una verdad que hace también pensar al espectador. Verdad que en la obra de Karl Valentin es siempre amarga y refleja la melancolía, el escepticismo y el pesimismo de su autor.

Del 7 de enero al 21 de marzo
Jueves a Domingo a las 21 horas
Entrada 12 euro
Jueves día de "paga lo que puedas"
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Krapp, un hombre cuya vida está mediada por sus propias grabaciones. Un diálogo de un hombre consigo mismo, o con sus yos pasados. En su cumpleaños, su último cumpleaños, el viejo Krapp se sienta con su magnetófono, su diccionario y sus plátanos y escucha su propio pasado contado por una voz más joven, a veces con placer, a veces con confusión, irritación o desesperación.

A Krapp le gusta pensar que ha renunciado a las ilusiones y las dependencias. O que al menos podría pasar sin ellas, aunque las guarda. Su interés en su antiguo yo, mientras escucha la voz de su juventud se encuentra con su propio desprecio ante el pequeño optimismo que aún tiene el Krapp grabado. Se ríen juntos de las “aspiraciones“ que ambos solían tener, pero el Krapp presente a veces se impacienta, especialmente cuando su antiguo yo se pone poético.
Krapp, un pájaro cuyo nido está hecho de remordimientos y promesas incumplidas encuentra su único regocijo en palabras que le sobresaltan. No obstante es una frase de años atrás: “adiós al amor”, a la que le da vueltas y a la que vuelve. Una ternura verdadera mana de esa frase que viene a romper la habitual pesadilla beckettiana.
En algún lugar íntimo de ese viejo cuerpo que es Krapp, que el tiempo y el alcohol han gastado, se conserva, sin embargo, la idea confusa de una dicha que antaño fue posible, de una felicidad, de un amor perdido o que se dejó perder.

Al final de la obra Krapp se ha silenciado a sí mismo y ha sido suplantado por el viejo magnetófono, que sigue dando vueltas en silencio. La tierra podría estar deshabitada por este hombre solitario.
No cabe la menor duda de que Beckett tiende a lo esencial. LA ÚLTIMA CINTA DE KRAPP se torna horadante y cada vez más aguzada para penetrar más y más en las capas estratificadas de lo real y llegar a la única verdad que a Beckett le interesa: la verdad sobre la condición humana. No por medio de la verdad intelectual, sino por la verdad sensible. Lo sorprendente es que ese caminar hacia las profundidades no se traduce sino en visiones tenazmente concretas. Esas visiones, esa voz, las reconocemos en nosotros mismos, están mezcladas con nosotros, hombres y mujeres de aquí y de ahora, y no perdidas en alguna cómoda abstracción.

“La cinta magnetofónica –dice Beckett- es un truco maravilloso. Resulta raro que no se le haya ocurrido a nadie antes… siendo, sin embargo tan sencillo.” Este truco le permite a Beckett, en efecto, un juego del recuerdo y del tiempo; juego teatral donde el espectador está a la vez en la sala y en el escenario.

Del 26 de enero al 31 de marzo
Martes y Miercoles a las 20.30 horas
Entrada 10 euro
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Sobre Samuel Beckett







   
 

Teatro para niños y niñas a partir de 5 años

Los Ladrones, cuento escrito en 1986 por Fernán Gómez para niños y niñas de 7 a 10 años., se inscribe dentro de la literatura infantil que propone los mismos objetivos. Desbordante de imaginación, y enraizado en los cuentos tradicionales populares en su forma, plantea paralelamente diferentes niveles: lúdico, fantástico e ideológico.
La adaptación y puesta en escena de Los Ladrones tiene como objeto, por tanto, la creación de una obra sustanciosa dramáticamente que estimule al espectador y que permanezca en su experiencia vital como objeto de fantasía y reflexión.

Del 9 de enero al 31 de marzo
Sabado y Domingo a las 18 horas
Entrada 6 euro

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Realización Teatral de Daniel Lambertini

…Antonin Artaud luchó por la unidad entre vida y arte, realizando un esfuerzo sin límites en sí mismo; y en este desafío que sobrellevó hasta las últimas consecuencias, es quizá donde podemos ver reflejado con mayor claridad su concepto sobre “Teatro de la Crueldad”. El motivo fundamental de esta puesta en escena basada en su pensamiento y figura, es el de transmitir el admirable “ímpetu esencial” que su infatigable búsqueda, superando a los electroshocks y la incomprensión de su época, va a nutrir definitivamente la vida y el teatro de nuestros tiempos. Particularmente como hombre y artista, sus escritos me dispusieron a percibir con más atención a esa Fuerza Oculta inherente al ser humano, que posee la capacidad creativa de realizar en la vida visible lo invisible, el suceder del alma, y asumir el riesgo escénico que intenta plasmar en la acción lo profundo y original.”Hacer en lo exterior de todo interior un gesto”…como él lo expresa, es para mí un “rehacerse en la Pasión”, dejando caer nuestras máscaras cotidianas, nuestros disimulos, para acceder a una plena vivencia de nuestro sentir más libre y verdadero…

25, 26, 27 y 28 de marzo.    
1, 2, 3 y 4 de abril.
Jueves a Domingo a las 21 horas
Entrada 12 euro
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