Los Ladrones
Fernando Fernán Gómez
Espectáculo infantil para niños y niñas a partir de 5 años

Esta es la historia de un pequeño y pacífico pueblo llamado Tranquilópolis, lugar donde nadie dice mentiras y todos confían los unos en los otros y viven felices. Sólo sufren a los ladrones de Malamontaña que bajan al pueblo por la noche y roban amparados en la oscuridad. Pero un buen día empiezan a desaparecer misteriosamente demasiadas cosas del pueblo a plena luz del día. Retal la zapatera y el Sabio Pepinillo se ofrecen para ir a preguntar a los ladrones, pero han desaparecido. La inseguridad y el miedo empiezan a brotar en Tranquilópolis. Pero el Sabio Pepinillo encuentra la solución al enigma: los ladrones se han mezclado con ellos, disfrazándose de vecinos y aprovechándose de la bondad y confianza de los tranquilopolenses. Retal y el Cómico de la legua que visita el pueblo, consiguen atrapar a los ladrones y ponerlos bajo custodia del Sabio quien les enseñará confianza, convivencia y honestidad. Por su parte los ladrones, el jefe Desperdicios y el contable Supermierda, tras jurar que no robarán nunca más y que obedecerán al Sabio Pepinillo, acabarán formando parte de la compañía del Cómico como payasos y volverán a los caminos y a dormir bajo las estrellas.

La dramaturgia ha jugado con la estructura de la pura comedia clásica, incluido un pequeño paréntesis a modo de entremés que cierra una de las líneas de acción planteadas. Las líneas fundamentales de la adaptación y de la puesta en escena han sido: la ruptura de la dicotomía bueno/malo, la creación de espacios de relación y vivencia comunitaria no violentos, confiables, honestos y democráticos, y la resolución del conflicto siguiendo esos mismos criterios.

Estas líneas fundamentales se desarrollaron a través de la interpretación de los actores y actrices, partiendo de dos puntos básicos: la creación de esta pequeña utopía imaginada por Fernán Gómez llamada Tranquilópolis a través de los personajes que viven en ella y sus modos de relación y convivencia; y la creación de estos ladrones partiendo de su inocencia en su dimensión humana, esto es, son ladrones porque nunca les enseñaron que podían ser otra cosa y el entorno familiar y social en el que nacieron y se formaron no les ofreció otra alternativa. De esta manera al enfrentar los dos mundos, la resolución del conflicto no conduce a la pérdida de valores y sino a la ganancia de los mismos por parte de quien no los había tenido a su alcance.