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La última cinta de Krapp
Samuel Beckett
Del 12 de enero al 1 de abril
Jueves a Domingo a las 21h.
Entrada 15€
Jueves día de "Paga lo que puedas"
Reserva tu entrada enviando un correo aqui o en entradas.com
¶Krapp, un hombre cuya vida está mediada por sus propias grabaciones. Un diálogo de un hombre consigo mismo, o con sus yos pasados. En su cumpleaños, su último cumpleaños, el viejo Krapp se sienta con su magnetófono, su diccionario y sus plátanos y escucha su propio pasado contado por una voz más joven, a veces con placer, a veces con confusión, irritación o desesperación.
Krapp, un pájaro cuyo nido está hecho de remordimientos y promesas incumplidas encuentra su único regocijo en palabras que le sobresaltan. No obstante es una frase de años atrás: “adiós al amor”, a la que le da vueltas y a la que vuelve. Una ternura verdadera mana de esa frase que viene a romper la habitual pesadilla beckettiana.
En algún lugar íntimo de ese viejo cuerpo que es Krapp, que el tiempo y el alcohol han gastado, se conserva, sin embargo, la idea confusa de una dicha que antaño fue posible, de una felicidad, de un amor perdido o que se dejó perder. Al final de la obra, Krapp se ha silenciado a sí mismo y ha sido suplantado por el viejo magnetófono, que sigue dando vueltas en silencio. La tierra podría estar deshabitada por este hombre solitario.
No cabe la menor duda de que Beckett tiende a lo esencial. La última cinta de Krapp se torna horadante y cada vez más aguzada para penetrar más y más en las capas estratificadas de lo real y llegar a la única verdad que a Beckett le interesa: la verdad sobre la condición humana. No por medio de la verdad intelectual, sino por la verdad sensible. Lo sorprendente es que ese caminar hacia las profundidades no se traduce sino en visiones tenazmente concretas. Esas visiones, esa voz, las reconocemos en nosotros mismos, están mezcladas con nosotros, hombres y mujeres de aquí y de ahora, y no perdidas en alguna cómoda abstracción.
“La cinta magnetofónica –dice Beckett– es un truco maravilloso. Resulta raro que no se le haya ocurrido a nadie antes… siendo, sin embargo tan sencillo.” Este truco le permite a Beckett, en efecto, un juego del recuerdo y del tiempo; juego teatral donde el espectador está a la vez en la sala y en el escenario.
- Críticas
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…Rodolfo Cortizo en su Krapp parece estar dirigido por el propio Beckett. Los detalles, los movimientos, los gestos, todo envuelto en una iluminación que crea la atmósfera de un sueño haciendo que LA ÚLTIMA CINTA DE KRAPP llegue con un tono menos clownesco y más frugal. Un trabajo soberbio, cautivador…
THE BECKETT SOCIETY - Washington
…Rodolfo Cortizo sabe lo que tiene entre manos, conoce el teatro desde la dirección a la interpretación. En LA ÚLTIMA CINTA DE KRAPP el actor muestra un prodigio de sus capacidades. Al comienzo, con quizá más de quince minutos sin decir una sola palabra, sólo con el gesto, nos transmite la angustia de un hombre en el fin de su vida, un hombre acabado, que repasa el pasado por medio de sus propias grabaciones en un viejo magnetófono. Un hombre ya torpe que a veces siente el placer del recuerdo, pero que se angustia ante lo inevitable. En esta obra Cortizo se apoya únicamente en una mesa, una silla y el viejo magnetófono con cintas, prescinde de alardes escenográficos para que el teatro, el teatro que él hace con maestría, sea texto, voz y gesto. Cualquier aficionado al teatro seguro que se siente sobrecogido por lo que se hace y por cómo se hace, por un teatro que trasciende y despierta emociones…
TEATRO MUNDIAL – Miami
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