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Escorial
Michel de Ghelderode
El Carnario Compañía de Teatro
¶Mientras agoniza la reina y vibran lúgubremente todos los campanarios, el rey y su bufón, truecan por fuego sus papeles, y revelan la realidad de sus sentimientos. Farsa y realidad borran sus límites. Una metáfora política pero también una revelación de la intimidad de los fracasados, una caricatura de las ideas que se esconden debajo de cualquier “corona”. El poder es empaque y la burla es la fórmula revolucionaria por excelencia. La obra se basa en Felipe II, fundador del Escorial.
En Escorial, la demencia pisa los talones y crea un clima de pesadilla. La muerte penetra en los aposentos reales. Campanas, perros, silencio anuncian su llegada inminente, su presencia inefable. Una reina que agoniza, un rey que espera ahuyentar a los espectros mediante la risa de su agotado bufón. Comienza la farsa: una farsa en espiral que recomienza, nace ante cada nuevo paso de la muerte; una farsa interminable donde la locura borra los recovecos, los límites y el protocolo; ‘una farsa profunda y breve’ donde representar -desde las cenizas, ese último lugar habitable- un hálito que logre confundir a la mano que mece las tinieblas.
Una serie de “diálogos a muerte” entre el rey y el bufón; los personajes se utilizan mutuamente en la construcción de la farsa – no se trata de una relación enfermiza sino utilitaria – demostrando una vez más que el bufón y el rey deben ser considerados como complementarios en todas las historias.
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