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Calavernario
Variaciones sobre Teatro Cabaret de Karl Valentin
¶El Calavernario de Karl Valentin es heredero de los payasos del teatro de variedades y los juegos teatrales de carnaval de la Edad Media. Estos Espectáculos considerados como “arte menor” se caracterizaban por representaciones cortas al estilo del sketch sin un hilo conductor temático y con un marcado carácter circense en el cual se sucedían un gran número de actuaciones en establecimientos gastronómicos y con la intención de divertir. El lugar donde se hacían las funciones, propenso a la dispersión, estableció un código de comunicación más directa entre el actor y el público que impedía la “ilusión teatral” eliminando la cuarta pared.
Sin duda, el fracaso del lenguaje como medio de comunicación vincula la obra de Karl Valentin con el teatro del absurdo y con diversas vanguardias teatrales. De manera que Karl Valentin, como los hermanos Marx, hizo de puente entre la tradición del cabaret, la comedia dell'arte y el Teatro del absurdo. En Calavernario lo fantástico se mezcla con el absurdo. Para Karl Valentin: “lo absurdo es intrínseco a la realidad, está presente en la vida normal y aparece cuando se examina el mundo a fondo”. La transgresión de los límites de géneros entre lo culto y lo popular conviven con la intención racional de desenmascarar a la realidad predominando los trazos modernos de Karl Valentin en detrimento de los posmodernistas en torno a la identidad o a las dicotomías superficial-profundo.
En Calavernario aparece un rasgo tragicómico, pero detrás de todas las contradicciones que hacen reír, se vislumbra una verdad que hace también pensar al espectador. Verdad que en la obra de Karl Valentin es siempre amarga y refleja la melancolía, el escepticismo y el pesimismo de su autor.
- Críticas
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Siete fantasmás recorren el escenario de La Puerta Estrecha para advertir que, aunque te vistas con buenos y limpios trajes, los palos te van a caer. Las miserias y chabacanadas de los mercenarios que ostentan temporalmente el poder se vislumbran en este particular calavernario.
"Que se calle esa vaca". En los funerales, las vacas mugen y los espectadores protestan. Los muertos no callan y la memoria sale a flote. La Pajarita de Papel vuelve a mostrar con esta pieza un trabajo actoral impecable. Veterana escuela la del argentino Rodolfo Cortizo y su equipo de actores y actrices, con algunas voces que rasgan el mundo. Interpretar un texto de Karl Valentin (Munich, 1882-1948) es un sugerente ejercicio que, además de tener personalidad propia en clave mortuaria, divulga la obra de uno de los precursores del teatro del absurdo, del espectáculo moderno multimedia y de la propia performance...
Laura Corcuera. "Diagonal - Periódico quincenal de actualidad crítica", Nº 118
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