ATREVERSE A NOMBRAR LO QUE ES: DE LA EDUCACIÓN FÍSICA A LA EDUCACIÓN CORPORAL

Marisa Gismero Sánchez

29 de marzo de 2.006.

 

            Buenas tardes-noches a toda y todos. Me He atrevido a sentarme detrás de esta mesa para compartir con vosotras y vosotros mis pensamientos, sensaciones y experiencias respecto a la asignatura de la que soy profesora, pero sobre todo para contaros cómo y por qué he llegado a ver que ni siquiera el nombre de Educación Física es verdadero, porque no dice lo que yo he visto que es o debería ser la educación, en otras materias también, pero especialmente en esta, cuando se tiene en cuenta la diferencia sexual y reconocemos la autoridad de la madre.

 

            Desde comienzo de curso estoy participando en el grupo “La Historia Verdadera” en el que participamos otras profesoras y profesores que no enseñamos historia y otras que no son profesoras. Por ello nos hemos organizado en tres grupos más pequeños: uno de historia, otro de informática y otro de didáctica al que yo pertenezco. Cómo método de trabajo pensamos que cada dos meses traeríamos a alguna mujer a quien deseamos escuchar -La primera fue Anna María Piussi, después Graciela Hernández y Milagros Rivera quien nos habló del conocimiento que ni incluye ni excluye- ; también dijimos que cada dos mese haríamos una tertulia pública compartiendo lo que hemos aprendido. Y por eso estoy yo aquí. Trataremos hoy, y digo trataremos porque espero vuestra participación, más en concreto de la materia que enseño que es la educación física.

Primero voy a leer el escrito que hice después de poner en práctica durante el mes de enero el partir de sí. Partir de sí parece fácil y a veces hasta piensas que es una cosa “tonta”, pero es una práctica revolucionaria, te vuelve a tu centro y te atreves a decir la verdad. Por eso quisimos compartir después qué había significado para cada cual y qué había cambiado en nuestro alrededor

 

En la práctica del partir de sí

Os cuento desde MI más profundo YO, que hace unos diez días intente escribir este texto y cada vez que me sentaba frente a la pantalla, me quedaba en blanco, no se me ocurría nada que decir, y no quería decir nada sin sentirlo, sólo por tener que escribir para una fecha determinada. Me sentía confusa, intentaba recordar las charlas, las opiniones, lo que se decía en cada reunión, sobre el “partir de sí”, y en la forma que algunas y algunos parecían tenerlo tan claro y eso a mí no me pasaba.

            Creo que todavía no lo tengo claro en el sentido que no forma parte de mí, no lo siento como mío, tan profundo, así que durante esa semana que no pude acudir a la reunión, cuando me encontré mejor, volví a leer el libro que se presentó en Entredos hace ya 3 años con Milagros, Ana, Chema y que tan profundamente me impactó entonces y que leí sin entender demasiado lo que se decía, pero que tanto me llegaba, ahora ha sido toda una sorpresa y me ha ayudado a sentir, a aclararme conmigo misma y a ayudarme en el partir de mi.

            Me encuentro en un momento especial de mi vida especial, no sólo a nivel profesional sino personal. Estoy des-aprendiendo, des-ordenándome des-encontrándome... y todos los “des”, que me hacen estar encantada porque a su vez todo ello me está haciendo que me aprenda, me ordene y me encuentre.

            En ello está teniendo mucho que ver el grupo de trabajo del que “me hicieron” formar parte, lo que agradezco.

            En cuanto a mi relación educativa puedo contaros que llevo unos cuantos años; que al principio todo era preparar las clases, enterarme de dónde estaba y de cómo funcionaba todo ese sistema, por llamarlo de alguna manera. Después llegó el sosiego y unos años de tranquilidad, aunque sabiendo que cada curso vas de un lado para otro, de esa manera es difícil implicarte en algo a largo plazo; además eres la última y encima de educación física porque, ya se sabe, que es“una maría”(es curioso que se la nombre en femenino despectivamente, quizá no es una casualidad). Desde hace tres años, mas o menos, empecé a plantearme qué hacía allí, cómo lo quería hacer, qué sentía, cuál era mi relación con mis alumnas y alumnos, cómo quería yo que fuese; pensaba que el instituto no puede ser sólo un lugar donde ir a “trabajar “ en el sentido más mundano del término, como ir a “fichar”, a echar unas horas; porque trabajaba con gente y sentía que la relación que establecía cada vez era menos grata; no quería pasarlo mal ni tampoco que los y las alumnas, por mi transferencia, porque eso se nota, lo pasaran mal también. En fin, se me empezaron a remover un montón de cosas, por supuesto con el profesorado, la jefatura de estudios, la dirección, las familias.

            Me preguntaba si estaba “quemada”, pero no. Lo que me pasaba, y me pasa, es que quiero, siento que tengo que cambiar, quiero sentir lo que hago. Fue cuando me reencontré con Milagros, con este libro y de alguna manera sentí que por ahí estaba el camino.

            Después de leer de nuevo el libro he descubierto con gran sorpresa lo que no había visto antes; he entendido un poco más lo que es “partir de mi”, la necesidad de la mediación, de la relación, de la autoridad femenina y la importancia del amor y de la lengua materna como vehículo de transmisión del conocimiento. Pero aún tengo dudas y sobre todo, por mucho que leas, se necesita tiempo para hacerlo tuyo. A través de la práctica.

            Ha pasado poco tiempo desde que empecé en este grupo de trabajo y la verdad, no he tenido cambios notorios en mi relación educativa. A veces, días, sólo sesiones o una sesión ha sido estupenda porque notas que has conectado, que han aprendido y te han enseñado, que te has comunicado y sales con una sonrisa de clase. La que sí ha cambiado, o en ello estoy, soy yo, mi percepción y sentimiento, el intentar que cada clase, sesión, momento salga algo mejor, relacionarme, darme, y, a veces sucede y otras no. Como digo son momentos. Da un poco de vértigo quitarte tus defensas, caretas y mostrarte, pero merece la pena.

            Tengo que terminar de explicar lo que estaba contando antes respecto a mi asignatura y como yo la siento. No me identifico en absoluto con los contenidos, más que Educación Física yo la llamaría Educación Corporal, en el sentido que nuestra herramienta e instrumento de trabajo es el cuerpo, mi cuerpo, y ¡se cuida tan poco!. Y no estoy refiriéndome al cuerpo estupendo que te venden socialmente, sino a las capacidades, cualidades, sentimientos que se pueden trabajar a nivel de “piel”, a enseñar a los alumnos y alumnas a “tocarse”, a cuidarse, a mimarse, a quererse. Y ¿desde dónde trabajar mejor la diferencia sexual sino desde donde es más manifiesta y clara?. Creo que se necesita un gran replanteamiento, un cambio radical ( de raíz), en toda la Educación pero también y quizá más en la Educación Física.

            Y en ese camino estoy; y espero que con vosotras y vosotros pueda seguir compartiendo y creciendo.

Esto es lo que escribí el 30 de enero de 2.006

 

¿Cómo he llegado hasta aquí?

Mi relación con la actividad física y el deporte, viene desde la temprana edad de los 8 años.

            En el colegio me seleccionaron para  formar parte de un grupo de chicas para entrenar Gimnasia Deportiva(ahora Artística), por un entrenador que fue gimnasta, lo era entonces, y que sólo tenía experiencia entrenando a chicos, por lo que nosotras fuimos, por decirlo de alguna manera sus “conejillos de indias”, y esto es importante por el trato corporal que tuve.

            Recordándolo ahora con distancia, me he dado cuenta de las salvajadas que se pueden hacer y las pocas o ninguna condición espacial, material,  médica, psicológica, pedagógica, etc., con que se hacían las cosas. En el que tienes que empezar muy joven, porque tiene una vida activa, sobre todo para las chicas, muy breve y es muy duro, de un entreno diario de 4 o 5 horas. La vida competitiva de una gimnasta dura entre los 10 y los 18-20 años y la mayor parte transcurre en la adolescencia, la etapa de cambios físicos, psíquicos, y sociales más profundos.

De aquella época, tengo buenas y malas experiencias; recuerdo sobre todo la forma de tratar el cuerpo, porque es el “Cuerpo Competitivo” al que entrenas para un objetivo determinado, ganar, al que fuerzas y obligas a hacer, para conseguir algo más cada día, un ejercicio, un movimiento nuevo, y al que sometes a un entrenamiento durísimo, sin planificar, ni organizar, pedagógicamente negativo, así que años después te pasa factura. Eso lo saben todos y todas las deportistas de competición, porque aunque no hayas sido campeona de nada, el entrenamiento es el mismo. Muchas niñas empiezan y pocas llegan arriba pero todas se esfuerzan día a día para conseguirlo.

            Decía esta experiencia me quedo con lo que voy a nombrar como el “cuerpo competitivo”, porque me aporta información interesante, aunque no sea positiva, sobre una de las formas de tratar el cuerpo.

            Después viene la etapa que de más mayor, después de haber pasado por el instituto y la universidad en la que me dediqué a impartir clases de gimnasia de mantenimiento, psicomotricidad, aeróbic, etc. Esta etapa me sugiere el “cuerpo ideal”.Casi todas las chicas que venían a mis clases lo hacían para adelgazar, estar estupendas, endurecer, quitar la “tripa”, las “cartucheras”, etc. También venían chicos pero eran una minoría porque la mayoría hacían pesas, claro, “que era de chicos”, y aunque alguno quería también estar bien físicamente, perder unos kilos, la presión social, el sufrimiento, la obsesión no era la misma.

            Por eso me planteo esta otra forma de ver el cuerpo, porque creo que el cuerpo necesita movimiento, está creado para ello, pero también tengo cada vez  más claro que hay que reaprender el cuerpo, vivirlo, escucharlo, sentirlo, obtener placer con y de él. Deberíamos cuidarlo, mimarlo...pero, ¿quién nos enseña a hacerlo?, y no “machacarlo” sometiéndolo a esas dietas locas,  a ese ejercicio salvaje, a esa obsesión que  anula. Esto es todo lo que aprendí y viví en mis años de gimnasios.

            Ahora me dedico a la enseñanza de la educación física, que nada tiene que ver con la competición, ni con la búsqueda del “ideal” que nos imponen. Aquí dónde comienzo a plantearme lo que por ahora denomino el “cuerpo educable” o “educado”, que no tiene que ver con los otros dos tipos, aunque estén relacionados. No hablo de oídas y por ello he empezado a educar de otra forma, teniendo en cuenta la diferencia sexual y teniendo en cuenta a la madre.

Lo que quiero, pienso, siento

Cuando miro hacia atrás y recuerdo los contenidos que dábamos en el instituto, me doy cuenta de que nada ha cambiado y, no es que quiera ser pesimista, pero pienso, ¿cómo es posible que hayan pasado mas de 20 años  y ahora, desde el punto de vista de la profesora que soy, estemos con los mismos contenidos, con la misma metodología, con las mismas pruebas y formas de evaluar?. Estamos en el siglo XXI y la sociedad ha cambiado, las tecnologías han cambiado, las familias han cambiado y por supuestos los y las alumnas, y seguimos haciendo lo mismo. Tenemos que pensar y plantearnos qué está pasando, por qué los chicos y las chicas se aburren en clase, por qué abandonan, También tenemos que interrogarnos sobre la violencia y el acoso.

Ya hace algún tiempo que empecé a interesarme por los llamados temas de género, especialmente en lo relativo a la educación física, Porque me daba cuenta que algo falla y mucho, cuando tantas mujeres, en edades tan tempranas casi no hacen actividad física y si la hacen es para lograr ese “cuerpo ideal” del que hablábamos antes. Hay pocas mujeres que hagan ejercicio físico por el placer de hacerlo y dados los beneficios que tiene para la salud a todos los niveles, me parece una pena y una pérdida no aprovechar ese tesoro que tenemos. Me acordaba de una fase que decía Milagros en la charla de Las Dignas que me parecía preciosa: “...cómo era posible no haber sabido valorar el regalo de nuestras madres, el cuerpo y la palabra, un tesoro que teníamos entre manos y que había quedado como un desecho”

En mis cursos de doctorado traté el tema y estudiándolo me di cuenta que es en la secundaria donde las chicas abandonan el deporte y la actividad física. No les atrae nada. ¿Qué ocurre?.

Hasta ahora me he atrevido a cambiar el nombre de la signatura porque me parece más adecuado Educación Corporal, en vez de Educación Física. Pienso que lo físico es algo más abstracto aplicable a muchas cosas pero que oculta el cuerpo sede de las emociones, sentimientos, la palabra, vivencias, es decir lo importante para la vida. El físico, así dicho, me suena a algo sólo material, de “usar y tirar”, y de alguna manera eso es lo que se ha hecho con el cuerpo durante mucho tiempo. Ya sea el “cuerpo competitivo”, para conseguir medallas o el “cuerpo ideal” para conseguir la imagen que la sociedad nos demanda. Es la hora del “Cuerpo educable?”, de los cuerpos femeninos y masculinos y a partir de ahí cada cual tiene que hacerse responsable de él. ¿quién nos enseña esto?. ¿Alguna vez alguna profesora o profesor nos ha enseñado o explicado cómo cuidar, mimar, querer, trabajar, nuestro cuerpo?.

Sin embargo, se habla mucho de problemas de la sociedad actual que tienen mucho que ver con la educación corporal, como la anorexia, la bulimia, la vigorexia, la obesidad y curiosamente, después de investigar, analizar, estudiar, la conclusión a que llegan es que la solución, cómo en casi todo, está en la Educación. Lo importante es ponerse en marcha para que no se quede en meros discursos.

Para mi la Educación Corporal tiene que ver con otra forma de plantearme mi profesión. En mi cabeza aparecen palabras como: hábitos, emociones, sensaciones, sentimientos, disfrutar, placer, control, cooperación, participación, solidaridad,  recreación, que tienen que ver con los cuerpos y con la diferencia de ser hombre o de ser mujer, porque la diferencia sexual está ahí y cada cual tenemos que ponerla en juego en el mundo teniendo en cuenta a la madre.

¿Qué ocurre en la práctica?. Creo que podemos hacer cambios, sabiendo que el cambio más importante está en mí misma, en ti, en el sentido de cuidar mi lenguaje, mi postura y expresión, mi relación con los y las alumnas, etc. No es fácil pero todo es cuestión de atreverse a ser yo misma. Y la realidad cambia cuando yo cambio mi relación con ella.

Recuerdo que en el colegio estábamos separados chicos y chicas en la clase de gimnasia y se daban “contenidos de chicas y de chicos”. Y en la Educación Primaria se trabaja fundamentalmente El Cuerpo, su percepción, habilidades y destrezas, expresión y comunicación; la Salud Corporal y Los Juegos. A pesar de las diferentes leyes educativas, lo que se estudia es básicamente lo mismo.

En Secundaria se supone que se avanza y se opta más por la especialización y la autonomía . Y al hacerse superior, más académica y especializada, por increíble que parezca se suprime El Cuerpo, A pesar de que en la educación secundaria es cuando las y los adolescentes experimentan los cambios más grandes de la vida; me refiero a los cambios no sólo físicos sino especialmente a los  psíquicos, la llamada “edad del pavo”, en la que tantas chavalas y chavaels lo pasan tan mal. Es una etapa de grandes cambios donde yo creo que se impone una educación corporal.

Cuando voy a cursos para profesorado que tienen que ver con el ritmo y expresión, casi no hay profesores. Ahora mismo estoy haciendo un curso de bailes de salón y de 35-40 personas, hay 2 ó 3 hombres. Sin embargo yo tuve que hacer cursos y aprender baloncesto, voleibol, fútbol en mis primeros años como profesora porque es lo que se hacía y se hace en todos los institutos. ¿qué es lo  estamos enseñando, a quién y para qué?.

Creo, sin embargo, que el cambio es más profundo.

 Lo que he yo he cambiado

 

Comencé por el lenguaje no sexista. Empecé a utilizarlo en todos mis trabajos, informes, etc., y también al hablar, sobre todo al hablar a mi alumnado.

             Hace dos años me ofrecieron en el instituto impartir la optativa de Expresión Corporal. Esto me encantó porque me daba opción a trabajar de otra forma esa parte de la educación física. Esto me dio pie a trabajar ritmo y expresión. No sólo eso sino que comencé ,porque yo sigo formándome en ese tema, a incluirlos en algunas sesiones de educación física. Y este curso he decidido, dedicar todo un trimestre al ritmo y expresión, desde 1º ESO hasta Bachillerato y estoy encantada. Al principio los chicos protestaron un poco pero después de un par de sesiones creo que les está gustando. Y digo los chicos porque son los que en principio más protestan ya que es un contenido donde se sienten inseguros porque no lo han realizado nunca; las chicas encantadas claro.

            Otro cambio ha sido atender verdaderamente las necesidades de cada grupo, es decir, no por ser “coeducativa” siempre hay que formar grupos mixtos, cuando vemos que no funcionan e incluso que son un desastre. Ahora veo como es cada grupo, qué necesita, cómo está formado, el nivel, ritmo de aprendizaje y si me equivoco cambio de táctica. A veces trabajo separando chicos y chicas; normalmente es por el nivel, pero también porque ellas prefieren estar en grupo y jugar entre ellas. Dicen que ellos son “unos bestias”, y a veces, es verdad. Ellos se quejan de que “no tienen ni idea”, y también es verdad. Lo que realmente quiero es que trabajen y se diviertan, participen y se “enganchen” al ejercicio físico.

            También he cambiado la forma de evaluar. En mi departamento hay buen ambiente y coincidencias metodológicas; hemos llegado a acuerdos. Hemos eliminado todas las baterías de test físicos, por ejemplo. Si yo quiero hacer alguno en concreto lo puedo hacer, pero estamos de acuerdo en seguir una metodología más cualitativa, diversificada, que tenga en cuenta las diferencias sexuales y también las posibilidades de cada alumna y alumno. Tenemos alumnado de integración, inmigrante, de origen gitano y tenemos que trabajar con todos y todas, pero de forma diferente. Es difícil por lo numeroso de nuestras clases y la poca importancia que se le da a nuestra asignatura. Esto no es lo normal en todos los institutos ni departamentos, donde la mayoría son hombres y prevalece el modelo de E. Física masculino.

 

            A veces he pensado e introducir de medidas de todo tipo contra de la discriminación de las mujeres, pero ahora pienso que el cambio está en lo que estoy haciendo: hacer visibles a las chicas y ver que los valores que ellas tienen los chicos tendrán que aprenderlos. Me refiero a la capacidad de relacionarse, al sentido del cuidado, al orden, a la constancia en el trabajo, a los hábitos de trabajo diario, la responsabilidad y el gusto por el trabajo bien hecho.

Este curso me presenté a elecciones al Consejo Escolar por si puedo hacer algo al respecto desde aquí, al menos voy a intentarlo. Estamos viendo la posibilidad de  crear una comisión de actividades extraescolares donde tengan cabida actividades físicas, culturales, viajes, etc., intentando involucrar a exalumnas y exalumnos del centro como monitoras o colaboradores, y también con la asociación de alumnas y alumnos, madres y padres, asociaciones de vecinales de gitanas y gitanos con las que ya se trabaja y estamos en contacto, y otras asociaciones de Vallecas.

            Y en ese camino estoy y espero que con vosotras y vosotros pueda seguir compartiendo y creciendo. Porque esto es la historia verdadera.