Las relaciones en la historia de la Europa medieval, Valencia: Tirant lo Blanch, 2006.

 

Una mirada diferente

 

Mª Elisa Varela Rodríguez

Vicedirectora de Duoda y profesora de la Universidad de Girona

 

Entredós. Madrid, martes 19 de febrero de 2008

 

Como dice una de las autoras –María-Milagros Rivera- Las relaciones en la historia de la Europa medieval es un manual inaugural de historia de la Edad Media, lo es porque es un libro escrito por un grupo de profesoras (de la universidad de Barcelona, Girona y Zaragoza), que llevamos ya unos cuantos años trabajando en relación, es decir llevando a cabo una práctica de relación política, y que la hemos aplicado a la escritura de la historia medieval.

Las “relaciones” que aparecen en el título son las raíces desde las que hemos querido  narrar la historia medieval. No deseábamos fijar objetivamente la historia de la Edad Media en el marco de un libro, sino que hemos procurado dejar que la historia medieval prolongase sus hilos más allá del manual, saliendo y entrando del libro, tal como hacen la vida y la experiencia. Las autoras del “manual” queríamos captar esa vida y esa experiencia, porque con mucha frecuencia –al escribir historia- se nos escapa entre los dedos y huye de las páginas que escribimos.

Queríamos alejarnos de la objetivación para no alejar demasiado de la experiencia vivida por las mujeres y los hombres medievales, no abandonar los contextos de la acción humana en los que se dan las relaciones personales. Hemos intentado con nuestra escritura no propinar abstracciones que separasen el saber del lugar donde mujeres y hombres se encontraban. No queríamos apartar el saber de la vida, ni apartar –como dice Luisa Muraro- a la y al que sabe de lo sabido.

“Partir de las relaciones me abre a mi, historiadora, la vida y la experiencia, pero también a la lectora y al lector, y así ambas autora y lectora o lector intervenimos en la historia relacionándonos con lo que está escrito en el libro; y haciéndola así -como dice Milagros Rivera- historia infinita, haciéndola participar de sus propias experiencias”. Mientras que, la historia objetivada, aunque sólo pueda ser realmente objetiva en los documentos y en los manuscritos que utiliza, que se nos presenta como una cosa separada de quien la escribe y de quien la lee. Esta sí es una historia acabada, con frecuencia falta de vitalidad y que ni tan solo la puede vigorizar la fuerza de quien la lee y, difícilmente, que quien la escribe. Esta historia es mar de conocimientos indiferentes a la vida en su presente y en su devenir.

Este libro es una obra creada, pues, con otra mirada y desde otro lugar porque hemos querido hacer una síntesis histórica partiendo cada una de nuestra propia experiencia en el presente y de la práctica política de la relación y mirando desde aquí el pasado.

¿Qué supone esta mirada?: supone que la propia experiencia y la práctica política de la relación reconocen que la historia, como la vida, es sexuada, siempre y en todo lugar. Es decir, reconocen que en la historia hay, como en la casa, en la calle, mujeres y hombres, niñas y niños, viejas y viejos, y que el sentido libre de la sexuación del cuerpo y de la vida humana –es decir, el sentido libre de la diferencia sexual- que es una ganancia muy importante puede regenerar el relato histórico hoy, relato que, por alejarse de los cuerpos y de la vida corriente, está siendo abandonado por la novela histórica.

El pensamiento y la política de la diferencia nos ha hecho darnos cuenta que podemos, que puedo cambiar mi relación con la realidad, pero no puedo –o muy poco- cambiar la realidad. Aplicado a la historia, esto quiere decir que es posible escoger entre escribir una historia objetivada, una historia en la que las relaciones no están y una historia fluida, abierta a la intervención de mucha gente, una historia relacional.

Con la elaboración de este manual escrito desde el sentido libre de la diferencia de ser mujer –y esperamos que también nos hayamos acercado y captado, a lo largo de los seis capítulos, al sentido libre de la diferencia de ser hombre- no hemos querido incluir las mujeres en la historia porque las mujeres están en la historia, -hacerlo habría sido como decir que aceptábamos las construcciones historiográficas con las que se han identificado y se identifican aún muchos historiadores e historiadoras-. Tampoco hemos pretendido cubrir el vacío que hay en la historiografía universitaria, lo que acostumbra a ser interpretado como una de las consecuencias dolorosas de la discriminación sexista. Nosotras –las autoras del libro, hemos querido evidenciar un hecho fundamental, el hecho de que las mujeres no están contempladas por las historiografías tradicionales, no por olvido, sino por una elección voluntaria y querida, porque como dice María-Milagros Rivera hay mucho de la experiencia humana femenina libre –de la diferencia de ser mujer- que no entra ni cabe en el relato histórico tradicional, sin que sea porque se oponga a este relato, ni tampoco porque busque construir una nueva forma de historiar, sino porque ello supondría el fin de la libertad femenina, cerrando la apertura de su cuerpo a lo otro, a lo infinito.

El que hemos visto las autoras de este manual es que la ausencia de las mujeres en los manuales de historia de hecho se corresponde con una fértil presencia femenina en aquella historia que no captan los manuales más conocidos, porque es una presencia el sentido de la cual no ha sido contemplada por estos libros, un sentido que es más propio del positivismo científico.

Las historiadoras que hemos escrito Las relaciones en la historia de la Europa medieval hemos visto que con frecuencia tampoco cabe en los manuales corrientes el sentido libre de la diferencia de ser hombre. Por esto, en este manual, hemos hecho un esfuerzo para recoger y escuchar el protagonismo histórico masculino que tiene en cuenta la diferencia sexual masculina.

Hemos escrito un manual, una síntesis histórica en la que la importancia de los contextos relacionales con-substanciales a la vida corriente y común vivida son la trama que recrea y trasmite la experiencia de las mujeres y de los hombres medievales sin convertirla en una mera especulación. En este libro, lo fundamental no son los acontecimientos  del pasado –que también están recogidos, y cuidadosamente expuestos- sino la relación de las mujeres y de los hombres entre sí y con el hecho de ser mujer y de ser hombre, y de cada sexo con los ámbitos en los que transcurre su vida y a los que aporta sus creaciones.

 Su estilo es sencillo, preciso y diferente, y que quiere atender las necesidades de cada lectora y cada lector, por eso, las autoras hemos intentado siempre evitar el uso del masculino supuestamente neutro y universal, porque el neutro no existe en la historia humana.

Pero, las autoras no sólo -como ya he señalado- miramos la historia medieval desde otro lugar, sino que incluimos en el libro temas como la relación con la memoria, la política sexual, la historia ecológica, la relación con la riqueza y la pobreza, o la relación con la oralidad, la escritura y el aprendizaje, entre otros que son temas ausentes de los manuales tradicionales de historia medieval.

Hemos querido hacer un libro que sea, sobre todo, útil para las y los alumnos y para quienes tengan gusto y pasión por la historia, y también para las profesoras y profesores, tanto de secundaria como de la universidad. Por eso hemos incluido un Laboratorio de escritura de historia, de crítica historiográfica y de diálogo entre el presente y el pasado. Este laboratorio es una propuesta didáctica y de aprendizaje del arte y oficio de historiar que pensamos que puede enriquecer la enseñanza de la historia medieval europea y que quiere, si es posible, hacer que la disfruten y deseen conocer mucho más todas y todos los que la estudien.